Un oratorio salesiano descansa en cuatro dimensiones:
- Casa o “segundo hogar” donde los niños y jóvenes se sientan a gusto. Donde todos cuiden las instalaciones y materiales como suyos y consideren a los demás como amigos.
- Escuela: Donde se aprende de forma informal. Donde se aprende acompañados por los amigos. Donde se potencian las capacidades que cada uno posee.
- Iglesia: Porque se ofrece una forma de ver la vida favoreciendo la dimensión religiosa de la persona.
- Patio: Porque es un lugar de convivencia y juego para el tiempo libre de los jóvenes. Un lugar donde encontrarse con sus amigos, pasar el rato y divertirse de forma viva, sana y creativa.





